Cusco está a 3.399 m. Mucha gente llega en avión desde el nivel del mar y pasa en una hora y media de 0 a 3.400 m — un salto que el cuerpo nota. El mal de altura, o soroche, no depende de la forma física: le pasa igual a un maratonista que a alguien sedentario.
Qué se siente
Dolor de cabeza, falta de aire al subir escaleras, sueño ligero, algo de náusea y menos apetito. Suele aparecer entre las 6 y las 12 horas de haber llegado y ceder solo en un par de días.
Las primeras 48 horas
- Llega y descansa. No programes nada exigente el día de llegada. Nada de trekking, nada de subir a Sacsayhuamán a pie la primera tarde.
- Bebe mucha agua. El aire seco de altura deshidrata más de lo que parece.
- Come ligero. Sopas, carbohidratos, poca grasa. El estómago trabaja peor arriba.
- Nada de alcohol el primer día. Es el error más repetido: una cerveza a 3.400 m no se siente igual que a nivel del mar.
- Mate de coca o muña. Ayuda con el malestar leve. No es un tratamiento, pero sienta bien.
El truco que casi nadie usa: dormir más abajo
El Valle Sagrado está entre 2.800 y 2.900 m, unos 500 m por debajo de Cusco. Empezar el viaje durmiendo dos noches en Urubamba u Ollantaytambo y subir a Cusco después es la forma más cómoda de aclimatarse. Si tu itinerario lo permite, cámbialo.
Sube de forma progresiva
Deja los destinos altos para después de los primeros días. Vinicunca supera los 5.000 m y el abra del Salkantay llega a 4.630 m: no son excursiones para el segundo día en el país.
Cuándo preocuparse
El malestar leve es normal. Consulta con un médico si aparece falta de aire en reposo, tos persistente, confusión o pérdida de coordinación: son señales de cuadros graves y la respuesta correcta es bajar de altitud, no esperar. En cualquier tour nuestro el equipo lleva oxígeno; avisa al guía en cuanto te sientas mal, no al final del día.
Qué comer y qué beber
La regla es sencilla: raciones pequeñas y frecuentes en vez de dos comidas grandes. Los carbohidratos se digieren mejor en altura que las grasas, así que las sopas, el arroz, la quinua y las papas —de las que Perú tiene cientos de variedades— son buenos aliados los primeros días.
Bebe entre tres y cuatro litros diarios, más de lo que te pida la sed. El café y el alcohol deshidratan; déjalos para cuando ya estés adaptado. Las infusiones de coca o muña son parte de la costumbre local y sientan bien, pero ten en cuenta que la hoja de coca puede dar positivo en un control antidopaje y no se puede sacar del país.
Qué se puede hacer el primer día
Aclimatarse no significa quedarse en la habitación. Sí se puede: pasear por el centro histórico a ritmo tranquilo, visitar museos y templos, comer bien y acostarse temprano. No se debería: caminatas largas, subidas fuertes, excursiones por encima de los 4.000 m ni una noche larga.
Una buena señal de que ya estás adaptado es dormir bien dos noches seguidas y subir escaleras sin quedarte sin aire.
Preguntas que nos hacen siempre
¿Sirve entrenar antes del viaje? Ayuda para el trekking, pero no previene el soroche. La adaptación a la altura es fisiológica y no se entrena a nivel del mar.
¿Es peor para gente mayor? No necesariamente. La edad influye menos que la velocidad de ascenso y la hidratación.
¿Y si viajo con niños? Se puede, con más margen: días más cortos, más pausas y mucha agua. Avísanos al reservar para ajustar el ritmo del itinerario.
¿Cuántos días necesito antes de un trekking? Mínimo dos noches completas en Cusco o en el Valle Sagrado. Para rutas que pasan de 4.500 m, tres.
Hay medicación preventiva de uso frecuente en altura, pero se toma bajo prescripción médica. Consúltalo antes de viajar, no en Cusco.


