Aventura · 3 min de lectura

Más allá del Camino Inca: 5 trekkings alternativos en Cusco

Rutas más tranquilas entre lagunas turquesa y abras de altura, sin la carrera por los permisos.

El Camino Inca clásico tiene cupo diario limitado y permisos que se agotan con meses de antelación. La buena noticia es que no es la única forma de llegar caminando a la región — y algunas alternativas son, francamente, más espectaculares.

1. Salkantay — 5 días

La más conocida de las alternativas. Rodea el nevado Salkantay cruzando un abra a 4.630 m y baja hasta la ceja de selva, así que en cinco días se pasa de la puna al bosque nublado. Exigente pero sin tramos técnicos. No requiere permiso, aunque sí conviene reservar alojamiento en temporada alta.

2. Lares — 3 días

La ruta de las comunidades. Se atraviesan pueblos de tejedores donde la vida diaria sigue girando en torno a la alpaca y al telar. Menos dura que Salkantay y la mejor opción si te interesa más el encuentro cultural que el desnivel. Termina con aguas termales.

3. Choquequirao — 4 a 5 días

La ciudadela hermana de Machu Picchu, todavía sin carretera ni tren: se llega solo caminando. La bajada y posterior subida del cañón del Apurímac es dura de verdad. A cambio, se visita un sitio arqueológico enorme prácticamente en soledad.

4. Ausangate — 4 a 5 días

El circuito de altura por excelencia, alrededor del apu Ausangate, entre lagunas de colores imposibles y rebaños de alpacas. Se camina siempre por encima de los 4.000 m y se duerme muy alto: solo con aclimatación previa.

5. Huchuy Qosqo — 2 días

La opción corta. Dos días desde Chinchero hasta un sitio inca poco visitado con vista al Valle Sagrado. Ideal si tienes poco tiempo o quieres una caminata antes de un viaje más largo.

Cómo elegir

Según los días que tengas

  • 2 días: Huchuy Qosqo. Entra incluso en un viaje corto y sirve de aclimatación.
  • 3 días: Lares, si te interesa el componente cultural; o un Salkantay recortado.
  • 4 días: Ausangate o Choquequirao, ambos exigentes.
  • 5 días o más: Salkantay completo hasta Machu Picchu, la combinación más redonda de paisaje y final.

Cuándo ir

La ventana buena para el trekking de altura va de mayo a septiembre: días secos y noches muy frías, con heladas frecuentes por encima de los 4.000 m. De noviembre a marzo llueve casi a diario y algunos pasos quedan embarrados o con nieve; se puede caminar, pero con equipo adecuado y margen en el itinerario.

Abril y octubre son los meses puente y, en nuestra experiencia, los mejores para caminar: queda el verde de las lluvias y ya no llueve todos los días.

Qué llevar

  • Botas ya usadas. Estrenar calzado en un trek de varios días es la vía rápida a las ampollas.
  • Capas, no una prenda gorda. En un mismo día se pasa de sol fuerte a bajo cero.
  • Saco de dormir para temperaturas bajo cero si vas a acampar por encima de los 4.000 m.
  • Protector solar y labial. A esa altitud la radiación es muy superior a la del nivel del mar.
  • Frontal, bastones y botella reutilizable. Los bastones ahorran rodillas en las bajadas largas.

Una advertencia sobre la aclimatación

Ninguna de estas rutas debería empezarse recién llegado. Todas superan en algún punto los 4.000 m y varias duermen por encima de esa cota. Dos noches en Cusco o en el Valle Sagrado antes de salir es el mínimo; tres si el trek pasa de 4.500 m.

Si quieres llegar caminando hasta la propia ciudadela por el sendero original, el Camino Inca no tiene sustituto: reserva con antelación y recuerda que cierra todo febrero. Si lo que buscas es paisaje de montaña y menos gente, Salkantay o Ausangate te van a gustar más. Y si viajas con poco margen, Lares y Huchuy Qosqo entran en itinerarios cortos sin problema.

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