El Valle Sagrado se puede ver en un día, pero solo si se ordena bien. El error habitual es intentar meterlo todo y acabar con quince minutos en cada parada. Estas son las cuatro visitas que valen el día, y en qué orden.
Empieza por Pisac, temprano
El conjunto arqueológico de Pisac se despliega en andenes sobre la ladera, y a primera hora está casi vacío. Abajo, en el pueblo, está el mercado artesanal — más animado los domingos, aunque también más turístico.
Sigue a Maras y Moray
Los andenes circulares de Moray son andenes experimentales incas: cada terraza tiene su propio microclima, con varios grados de diferencia entre la más alta y la más baja. A pocos kilómetros están las salineras de Maras, miles de pozas escalonadas alimentadas por un manantial salado que se explotan desde antes de los incas.
Ojo con las entradas: Moray va incluido en el Boleto Turístico, pero las salineras cobran entrada aparte.
Cierra en Ollantaytambo
La mejor parada para el final. El pueblo conserva el trazado urbano inca — se camina por calles que siguen el mismo plano de hace 500 años — y el templo en lo alto, con sus bloques de pórfido rosado traídos desde la otra ladera del valle, se disfruta con la luz de la tarde.
Si continúas a Machu Picchu, quédate a dormir aquí: la estación de tren está en el pueblo y te ahorras salir de Cusco de madrugada.
Detalles prácticos
- Boleto Turístico: cubre Pisac, Ollantaytambo, Moray y Chinchero, entre otros sitios. Hay versión general y circuitos parciales; consulta cuál te conviene y el precio vigente antes de comprarlo.
- Altura: el valle está más bajo que Cusco, así que se camina mejor. Buen destino para el primer o segundo día.
- Ritmo: con tres paradas el día ya es largo. Si quieres sumar Chinchero, mejor repartir en dos días.
Cómo llegar y cuánto se tarda
De Cusco a Pisac hay algo menos de una hora por carretera; de Pisac a Urubamba, otra hora larga siguiendo el río; y de Urubamba a Ollantaytambo, media hora. Sumando paradas, el día completo son unas diez horas puerta a puerta.
Se puede hacer por libre en colectivo —salen de la calle Puputi hacia Pisac y de Pavitos hacia Urubamba— o con transporte propio. En colectivo el día sale muy barato pero cunde menos: Maras y Moray quedan a trasmano y hay que negociar un taxi desde el desvío.
Dónde comer en el valle
Urubamba concentra la mejor oferta y queda a mitad de camino, así que es la parada natural del mediodía. Hay desde restaurantes de campo con huerta propia hasta menús sencillos en el mercado. En Ollantaytambo, los sitios de la plaza son cómodos para una cena temprana antes del tren.
Si tienes dos días
Con dos días el valle cambia por completo. Un reparto que funciona bien: el primer día Pisac y Urubamba, durmiendo en el valle; el segundo, Maras, Moray, Chinchero y Ollantaytambo. Dormir a 2.800 m en vez de a 3.400 m ayuda además a la aclimatación, así que muchos de nuestros viajeros empiezan aquí y suben a Cusco después.
Detalles que se pasan por alto
- Chinchero tiene los mejores talleres de tejido tradicional del valle y muy poca cola en comparación con Pisac.
- El mercado de Pisac está abierto a diario, no solo los domingos; el domingo es el día más grande pero también el más concurrido.
- El sol pega fuerte aunque haga fresco: sombrero y protector, sobre todo en las salineras, donde no hay sombra.
- Efectivo. En los pueblos pequeños y los mercados no siempre hay datáfono ni cajero.
Un día alcanza para conocerlo. Dos permiten quedarse a comer sin mirar el reloj — que es cuando el valle se disfruta de verdad.


